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Vacunas Covid-19: mitos y verdades

 

Gracias al gran esfuerzo empleado por laboratorios y el mundo científico, hoy contamos con vacunas capaces de vencer al temido Covid-19.

Hasta hace pocos meses, esta gran noticia era únicamente un ansiado anhelo. Ahora, llega el momento de vacunarnos y las dudas respecto a la eficacia y seguridad de estas retumban en la cabeza de muchos de nosotros.

Esta situación deriva de las numerosas fuentes informativas que están sembrando de dudas a la población debido a la multitud de bulos que circulan por las redes sociales y portales de noticias. Por ello, en el siguiente artículo vamos a desmontar los principales mitos relacionados con las vacunas Covid-19.

Hemos tomado como referencia el artículo “The Conversation” donde han participado varios expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (SISC) y el King´s College London en el que desmontan con argumentos algunos de los bulos y fake news más repetidos en estos últimos días.

 

 

 

Objetivo de las vacunas Covid-19

 

El objetivo de las vacunas frente el Covid-19 es evitar el colapso de nuestros hospitales y, por supuesto, disminuir el número de fallecidos a causa de este temido virus.

Los ensayos clínicos han demostrado que, gracias a la vacunación, los pacientes dejan de padecer los síntomas más graves provocados por la infección del coronavirus.

Tras la administración de la segunda dosis, se consigue una buena respuesta inmunológica, ya que se elevan los niveles de anticuerpos IgG, anticuerpos con mayor potencia para eliminar el virus en caso de infección.

Aún es pronto para determinar si la vacunación es capaz de prevenir el contagio del virus, por ello, es primordial continuar manteniendo las medidas de seguridad actuales como el uso de la mascarilla, lavado de mano y distanciamiento social.

Diferentes expertos aseguran que la vacuna no te exima de contagiar o ser contagiado, lo que ha provocado la creación de bulos y la emisión de información falsa que acrecientan exponencialmente la desconfianza del público.

Por eso, hoy queremos tratar alguno de estos bulos que circulan respecto a las vacunas frente al Covid-19.

 

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Conoce los 11 mitos sobre la vacuna Covid-19

 

1. “No me fío de las vacunas porque las han hecho en poco tiempo”

 

Esta afirmación es cierta, las vacunas frente al Covid-19 se han creado y fabricado en menos tiempo de lo habitual.

También, es cierto que estas vacunas han cumplido todos y cada uno de los protocolos y fases necesarias para este tipo de procedimientos, siendo públicos los ensayos clínicos.

 

 

La investigación de las vacunas contra el Covid-19 han sido más rápidas de lo normal por diversos motivos:

– En primer lugar, la investigación no partía de cero, ya que se conocían otros coronavirus similares como son el SARS-CoV-1 y MERS-CoV. Investigadores y farmacéuticas eran conocedores de su estructura genética, así como del papel que tienen las proteínas comunes de los coronavirus.

– Durante el proceso de creación de la vacuna, los profesionales se apoyaron en prototipos de vacunas preexistentes. Por ello, Oxford se basó en adenovirus empleados en otras vacunas, como por ejemplo en la vacuna del virus Ébola.

– No hay que olvidar que el Covid-19 afecta a toda la población mundial, donde la inversión económica ha sido de una magnitud muy elevada que no existían precedentes al respecto.

– Además, investigadores y científicos han tenido el apoyo y la confianza de multitud de voluntarios, los cuales se ofrecieron para contribuir a probar diferentes fases de la vacuna.

 

 

2. “Las vacunas no son seguras”

 

Esta creencia es falsa, ya que las vacunas aprobadas han superado todas las fases obligatorias necesarias para su desarrollo, como son la fase experimental preclínica en animales y posteriormente, las fases clínicas I, II, y III.

Una vez aprobadas, entran en la fase IV o fase de farmacovigilancia, en la que sigue siendo intensamente vigilada su seguridad y eficacia.

 A fecha de hoy, ya se han vacunado millones de personas y no se han detectado efectos adversos de gravedad.

 

 

3. “Las vacunas de ARN mensajero van a modificar nuestro genoma”

 

Gracias a los conocimientos adquiridos en temas de bilogía molecular y celular, no hay evidencias que confirmen que las vacunas de ARN mensajero puedan modificar nuestro genoma, ya que este se degrada fácilmente.

Además, el ARN mensajero no llega a encontrarse con el ADN, ni se integra en él. Hasta la fecha, no se ha encontrado ningún rastro de coronavirus en nuestro genoma.

 

4. “La variante en Reino Unido ha surgido porque han sido los primeros en vacunarse”

 

Este mito es completamente falso. La variante de Reino Unido lleva circulando, al menos, desde el mes de septiembre de 2020.

Esto supone que son varios los meses previos que transcurrieron antes del inicio de la campaña de vacunación, que se inició en Reino Unido en el mes de diciembre.

 

5. “Si te vacunas no hace falta ir con mascarilla”

 

Antes de continuar con el artículo, hay que dejar claro que la inmunización se consigue con dos dosis separadas en el tiempo, siendo necesario completar ambas.

Posteriormente, se debe esperar unos días para la producción de anticuerpos. Este tiempo es variable incluso entre cada persona, por ello, no podemos considerarnos inmunes al virus antes de finalizar todo este proceso descrito.

 

 

De momento, se sabe que las vacunas pueden prevenir los síntomas del Covid-19, en especial los casos con mayor gravedad. A pesar de ello, aún no se ha confirmado es que la vacunación pueda prevenir la infección.

Por este motivo, es importante mantener las mismas medidas de seguridad actuales: mascarilla, lavado de manos, distanciamiento social y buena ventilación para evitar altas concentraciones de aerosoles especialmente en este primer año de vacunación.

 

6.“Porque voy a vacunarme si no protege de la infección y puedo seguir contagiando”

 

Hoy en día, no se conoce con certeza si la vacuna es capaz de proteger de la infección del virus, pero sí nos aseguran que evita padecer los síntomas más graves de COVID-19.

Este hecho es importante porque ayudará a no colapsar el sistema sanitario y lo que es más importante, evitará muchas muertes.

Debemos incidir en la falta de investigación y estudio que hay hasta el momento.

 

 

 

7. “Una enfermera perdió el conocimiento justo después de vacunarse”

 

Es cierto, la enfermera Tiffany Dover se desmayó durante la rueda de prensa posterior a recibir la vacuna en un hospital de Estados Unidos, incidente que finalmente quedó en una anécdota, ya que no ha tenido ningún tipo de complicación posterior como aseguran diferentes medios de comunicación.

De hecho, ella misma confirmó que su desmayo fue debido a un síncope vasovagal.

Este síncope es la respuesta que produce nuestro cuerpo ante determinados factores desencadenantes como son: ver sangre, situaciones de mucho estrés o el pinchazo de una vacuna.

 

8. “Las vacunas no sirven porque hay gente que se vacuna y aun así se infecta»

 

Como hemos mencionado anteriormente, la vacunación frente a la Covid-19 consiste en la administración de dos dosis separadas por un intervalo de tiempo.

Si hablamos de la vacuna de Pfizer, la primera dosis confiere protección frente a una Covid-19 severa del 52,4%, después de la segunda dosis este porcentaje aumenta hasta el 95%.

No hay que olvidar que, el organismo necesita que transcurran unos días posteriores a la vacunación para generar una respuesta inmunitaria.

Teniendo en cuenta estos datos, será más fácil entender el por qué una persona puede infectarse durante el transcurso de la obtención de la respuesta inmunitaria.

Siempre existirá un 5% de personas en las que la vacunación no será efectiva, pero es un porcentaje muy bajo comparado con el 95% restante de las que sí estarán protegidas.

 

 

 

9. “¿Por qué tengo que vacunarme si utilizo mascarilla y cumplo el distanciamiento social?”

 

Las medidas sanitarias como el uso de la mascarilla, el distanciamiento social o el lavado de manos consigue disminuir la probabilidad de contagio, pero no puede evitar que el virus continúe contagiando y afectando severamente a gran parte de la población.

Volver a una normalidad -tal y como la conocíamos antes- solo se conseguirá con la inmunidad de grupo o rebaño y eso, solo será posible gracias a la vacunación.

 

10. “No pienso vacunarme porque ya he pasado la enfermedad”

 

Actualmente, no se disponen de datos suficientes para dar una respuesta fiable y acertada sobre el tiempo que permanecen protegidas aquellas personas que han padecido la enfermedad.

 

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11. “Que se vacunen otros y a ver que les pasa”

 

El beneficio que provoca la vacuna es infinitamente superior al riesgo de tener algún efecto adverso.

La probabilidad de infectarnos, contagiar a otros, desarrollar síntomas grave o incluso, la muerte es mayor que los posibles efectos secundarios que pueda tener la vacuna.

Si nos vacunamos, no solo nos protegemos nosotros, sino que protegemos a quienes nos rodean, en especial a nuestros familiares y amigos.

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