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Soy farmacéutico y desde unos días antes de la declaración del estado de alarma comencé a poner la distancia necesaria con mi gente, reprimiendo la efusividad y las habituales muestras de cariño en mi día a día. Nada de abrazos, de besos ni achuchones.

El día antes de declararse el estado de alarma, fui a ver a mi amigo Juanma. Nos encontramos en la calle junto a Elsa, su hija pequeña. Según avanzaba hacia ellos, primer ejercicio de contención y “solo” pude ofrecerles una gran sonrisa que dio paso a una pequeña conversación. Al despedirnos, de nuevo autocontrol y primer recuento de abrazos y besos perdidos, y no solo a Elsa, también a Juanma, porque yo tengo amigos a los que quiero y beso al reencontrarnos ya que por circunstancias de la vida no puedo verles tanto como quisiera.

Al llegar a casa estaba Montse con Paula, una de nuestras hijas. Fin de semana con distancias de seguridad y con muestras de cariño reducidas a choques de antebrazos. Tras declararse el estado de alarma, no puede evitar pensar cuando volveríamos a compartir momentos con Paula y Laura, nuestros pollitos. No disfrutaríamos de su alegría, de sus risas ni de la ilusión contagiosa de quien con dieciséis y quince años tienen todo aún por descubrir.

Durante la primera semana de confinamiento, muchas ganas de sumar, concentración máxima en el trabajo, videollamadas, series, risas en whatsapp, cansancio, momentos de debilidad, conocimiento del dolor de quien no ha podido acompañar en sus últimos días, a quien todo le dio, o de aquellos que pierden a su madre y deben esperar cuatro días para incinerarla, ánimo, Eloy.

La estrategia para vencer al enemigo es clara, hay que quedarse en casa, y debemos ser solidarios en la lucha porque lo que yo haga repercute en ti, en vosotr@s y en ell@sA pesar de lo mucho que echo de menos a mi gente #yomequedoencasa.

Aunque no puedo ser espontaneo ni efusivo en mis muestras de cariño, ni tampoco puedo sentir el contacto de la piel con mi madre, mis hijas, mi “muller”, mis sobrinos, mis hermanas, mi familia y mis amigos sé que por muchos días que dure esta lucha, mientras ellos rían, como dice la canción, no habrá pena en este mundo que haga sombra a mi alegría.

 

Por eso hoy 24 de marzo, quiero felicitarte mamá. Seremos solidarios quedándonos en casa y celebrándolo virtualmente por la tarde en la pantalla, pero recuerda lo que te digo: cuando todo esto termine y pueda verte #tecomoabesos


Si alguien más quiere escribir unas líneas expresando sus sentimientos durante el confinamiento os invito a que me las mandéis a info@esperanzaendiabetes.com. Las subiré al blog y haremos un frente común de ilusión y esperanza durante las próximas semanas.

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