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¿Qué es la Retinopatía Diabética?

 

Para los pacientes diabéticos, tener un buen control glucémico es fundamental para evitar la aparición de complicaciones agudas o crónicas como es la retinopatía diabética (concepto que trataremos hoy).

Las complicaciones crónicas se originan debido al aumento continuado o elevado de los niveles de glucosa en sangre, ocasionando problemas circulatorios que dificultan el intercambio de sustancias a nivel capilar entre la sangre y los órganos.

En caso de no acudir a un especialista a tiempo, puede afectar en el funcionamiento de dichos órganos y desembocar en complicaciones de salud, como la retinopatía diabética, el pie diabético, la disfunción sexual femenina y la disfunción eréctil masculina.

 

 

 

Origen de la Retinopatía Diabética

 

La retinopatía diabética es una complicación de la diabetes que tiene su origen en la obstrucción que sufren las arterias y las venas que nutren a nuestra retina. Es decir, se produce una disminución del riego sanguíneo – isquemia – a nivel ocular. 

 

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Ante esta situación, el ojo responde formando nuevos vasos sanguíneos, a través de un proceso de formación incorrecto, crea vasos sanguíneos con una estructura anómala que tiende a la rotura y el sangrado con gran facilidad.

Paralelamente a este proceso, se produce un aumento en la permeabilidad de la retina, provocando la entrada de líquidos en su interior. Esta acumulación de líquidos da lugar a edemas que producen hemorragias en el interior del ojo.

 

 

Retinopatía Diabética en diabetes tipo 1 y tipo 2

 

A pesar de las diferencias entre ambos tipos de diabetes, es posible que la retinopatía diabética aparezca en pacientes de diabetes tipo 1 y 2, presentando algún tipo de manifestación en la visión. Es preciso matizar que estas dolencias no tienen por qué tratarse de signos muy avanzados y suelen ocasionarse tras 15 años padeciendo la enfermedad.

Es una cuestión de vital importancia actuar en prevención, ya que, por ejemplo, la temprana edad a la que se puede diagnosticar la diabetes tipo 1 aumenta la probabilidad de sufrir retinopatías más graves.

En el caso contrario, la diabetes tipo 2 suele ocasionarse en pacientes con edades más avanzadas, presentado otro tipo de riesgo como es su diagnóstico tardío, con el consiguiente daño que la situación hiperglucémica haya podido ocasionar en los ojos del paciente.

Tras el diagnóstico, es fundamental hacer una revisión oftálmica lo antes posible para comprobar si hay algún signo de retinopatía diabética.

 

 
Síntomas de la Retinopatía Diabética

 

Inicialmente la retinopatía diabética presenta síntomas leves difíciles de detectar, presentando lesiones aparentes únicamente cuando el daño en la retina es muy avanzado.

Estos síntomas graves se manifiestan en forma de pérdida gradual de la visión, mala visión nocturna o cuando la visión se vuelve borrosa y ocasiona manchas en el campo visual. 

 

Factores de riesgo en la aparición de la Retinopatía Diabética 

 

Diferentes factores pueden ocasionar la aparición de retinopatía diabética en pacientes de diabetes. Por ejemplo, cuanto más tiempo conviva el paciente con la enfermedad, más probabilidad tiene de sufrir esta enfermedad.

Por otro lado, mantener unos niveles de glucosa en sangre elevado de manera permanente, hiperglucemia crónica, es otro motivo para que desarrolle esta lesión de visión.

Además, la nefropatía, el colesterol elevado, la carga genética, ser fumador o la hipertensión son factores determinantes que pueden provocar retinopatía diabética.

Las mujeres diabéticas embarazas tienen un alto riesgo de desarrollar esta enfermedad, dolencia que no afecta a una mujer que durante el embarazo desarrolle diabetes gestacional.

 

 

Clasificación y tratamiento de la Retinopatía Diabética

 

Retinopatía Diabética no proliferativa (RDNP)

 

Mantener una alta concentración de glucosa en sangre debilita de manera progresiva las paredes de los vasos sanguíneos de la retina.

Esta debilidad origina que sobresalgan unos pequeños bultos llamados microaneurismas en las paredes de los vasos sanguíneos, los cuales pueden llegar a derramar líquido y sangre de la retina.

 

 

 

Tratamiento de la RDNP

 

Es posible que los pacientes diagnosticados con RDNP no precisen de un tratamiento específico.

Para disminuir su avance, suele ser suficiente con un buen control glucémico. Si el número de vasos sanguíneos obstruidos continúa aumentando, este tipo de retinopatía diabética deriva en otro más grave: la Retinopatía Diabética Proliferada (RDP).

 

Retinopatía Diabética Proliferativa (RDP)

 

Ante el aumento del número de vasos sanguíneos obstruidos en la retina, comienzan a formarse nuevos vasos con el fin de restablecer un flujo sanguíneo que la permita nutrirse.
Esta formación es incorrecta y origina vasos sanguíneos anómalos que se rompen fácilmente, derramando sangre en el humor vítreo que es la sustancia clara y gelatinosa que ocupa el centro del ojo.

 

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La gravedad de esta RDP es entendible si nos fijamos en:

• Los vasos con estructura anómala forman una especie de tejido que, al encontrarse situados muy cerca de la retina, comienza a tirar de ella ocasionando un desprendimiento de retina.

• Por otro lado, en un ojo sano existe un equilibrio entre la entrada y la salida de líquidos desde su interior, mientras que un ojo con RDP existe un crecimiento de vasos anómalos que interfieren en la salida de líquido hacia el exterior, comenzando a acumularse líquido en el interior y elevando la presión ocular; y esto genera daños en el nervio óptico.

 

 

Tratamiento de la RDP

 

El tratamiento es distinto según como esté afectada la retina. En caso de la fotocoagulación, los vasos sanguíneos anómalos se queman con láser, disminuyendo su tamaño y cicatrizando.

Por otro lado, la vitrectomía se realiza con un pequeño corte que extrae tanto la sangre del centro del ojo como el tejido que han ido formado los nuevos vasos. Así, se evita un posible desprendimiento de retina.

En cuanto a la inyección de medicamento en el interior del ojo se denominan inhibidores del factor de crecimiento endotelial vascular y ayudan a detener el crecimiento de vasos sanguíneos nuevos.

El médico diagnostica e instaura un tratamiento, pero sin tu colaboración, la perdida de la visión es irreparable. El primer paso lo tienes que dar tú porque, ¿a quién le interesa más que a ti mantenerla?

 

«La prevención es fundamental para evitar o retrasar al máximo la pérdida de visión»

Por este motivo, en el próximo artículo hablaremos de cómo actuar en la prevención de la Retinopatía Diabética.

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