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Cómo evitar la aparición de hemorroides en pacientes con diabetes

 

El estreñimiento es un cambio del hábito intestinal muy común entre la población y con tendencia al alza.

Su aparición es causada por mantener una alimentación baja en líquidos y fibra, por llevar un estilo de vida sedentaria o por factores relacionados directamente con la obesidad.

También, diferentes tratamientos médicos causan una ralentización del tránsito intestinal causando estreñimiento.

Por otro lado, muchas personas sufren esta dolencia por reprimir repetidamente el deseo de defecar.

Gracias a una alimentación saludable y la práctica de ejercicio físico de forma regular, es posible acabar con el estreñimiento, mejorar el control glucémico y evitar la aparición de hemorroides.

 

 

Diabetes y la aparición de hemorroides

 

La diabetes no es causante de la aparición de hemorroides. En nuestro anterior artículo sobre evitar el estreñimiento en personas diabéticas, vimos como aquellas personas que conviven con un mal control glucémico durante años puedan tener dañadas las terminaciones nerviosas del interior del intestino, ocasionándoles molestias al evacuar.

Si no se acude a tiempo a un especialista, esta dolencia puede evolucionar y derivar en una neuropatía, patología que daña las terminaciones nerviosas que impiden la llegada de señales al músculo del colon, alterando el correcto movimiento peristaltismo intestinal.

A este cuadro de estreñimiento, pueden sumarse otras complicaciones como la aparición de hemorroides o fisuras anales. Por estos motivos, hay tantas personas diabéticas que sufren de hemorroides.

 

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Las causas más habituales de sufrir hemorroides coinciden con el embarazo, determinadas actividades deportivas, edad avanzada, el parto y el estreñimiento, aunque a este último, se le relaciona más con su empeoramiento que con su aparición.

 

¿Qué son las hemorroides?

 

El ano es el esfínter de salida del tubo digestivo, el cual alberga en su interior un conjunto de venas que pueden dilatarse en caso de estreñimiento o por un aumento de la presión abdominal.

Si este hecho ocurre de forma puntual, las venas recobran su forma habitual. Sin embargo, si ese aumento de presión es recurrente o prolongado, las venas son expuestas a una constante dilatación y acaban deformándose, originando las hemorroides.

 

 

Inicialmente, la aparición de hemorroides suele ser casi asintomática, pero el aumento de su tamaño causa molestias en aquellos que la padecen. A priori, no suelen mostrar grandes signos, pero al aumentar de tamaño sus efectos sí se hacen notar.

 

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Tipos de hemorroides

 

Como hemos mencionado anteriormente, las hemorroides son venas dilatadas, inflamadas, alrededor del ano o de la parte inferior del recto, que aparecen por presión elevada en las venas de la zona.

Según su localización se dividen en hemorroides internas y externas.

 

Hemorroides externas

 

Las hemorroides externas surgen alrededor del ano, recubiertas de piel perianal y pueden producir picazón intensa y/o dolor anal, especialmente cuando el paciente se encuentra sentado.

Se trata de pequeños bultos o inflamaciones cerca del ano.

 

 

Para evitar la aparición de hemorroides externas, es recomendable seguir los consejos y prácticas que previenen el estreñimiento, ya que, a menor esfuerzo en el momento de defecar, menor probabilidad de sufrir hemorroides externas.

A la hora de limpiarse, es aconsejable realizar baños de asiento con agua templada o utilizar toallitas muy suaves. Este tipo de hemorroide suele durar pocos días en general.

 

Hemorroides internas

 

Las hemorroides internas se originan en el recto inferior y en el revestimiento del ano.

Estas pueden producir un sangrado del recto, cuyo principal signo es sangre roja y brillante que aparece en las heces y/o en el papel higiénico.

En general, este tipo de hemorroide no son dolorosas a menos que se encuentren prolapsadas, hemorroides que salen a través del ano.

Se clasifican en cuatro grados dependiendo de los síntomas y el grado de prolapso, desde el grado I, las más pequeñas y sangrantes y no prolapsadas, hasta el grado IV, hemorroides de gran tamaño y prolapsadas de forma permanente.

 

 

Cómo evitar y tratar las hemorroides

 

El tratamiento inicial está orientado a facilitar el esfuerzo al defecar, evitando el estreñimiento.

Los síntomas que provocan las hemorroides hacen que la evacuación de las heces resulte incómoda y dolorosa, por lo que el paciente trata de evitar. De esta manera, se favorece el estreñimiento que complica aún más la sintomatología de las hemorroides, cerrándose un círculo vicioso del que es complicado salir. 

El primer tratamiento está relacionado con el estilo de vida del paciente y las medidas higiénico-dietéticas, pasando si fuera necesario al tratamiento farmacológico.

Si ambos remedios resultasen infructuosos, la siguiente opción para tratar las hemorroides es el tratamiento instrumental y quirúrgico como última opción.

 

Recomendaciones para evitar las hemorroides

 

El consumo de alimentos ricos en fibra tanto solubles como insolubles es una de las principales medidas para evitar la aparición de hemorroides, así como beber agua suficiente diariamente, que favorezcan la evacuación y no irriten la mucosa anal.

No tomar alcohol, bebidas con cafeína ni comidas picantes o demasiado especiadas contribuyen a evitar la irritabilidad de la mucosa anal.

 

 

A la hora de ir al baño es recomendable no permanecer sentado mucho tiempo ni emplear un sobreesfuerzo. Estar mucho tiempo sentado en el aseo para defecar favorece también la congestión de las hemorroides y su posterior sangrado.

Es muy positivo realizar baños de asiento de unos 15 minutos con agua tibia entre 2 y 3 veces al día y siempre después de defecar. Tras finalizar, lavar con agua limpia la piel de alrededor del ano.

Si las molestias persisten, es importante usar cremas o supositorios para tratar las hemorroides. Se suelen emplear en episodios agudos, cuando más molestan y donde aliviarán la picazón, el edema y el dolor leve que producen.

En su composición se incluyen corticoides y anestésicos tópicos, por ello, su uso, de manera general, debe ser entre 7 – 10 días por los posibles efectos secundarios que puede ocasionar.

 

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Por otro lado, el mercado ofrece una serie de fármacos venotónicos cuya función es aumentar el tono de las venas y la resistencia de los capilares, reduciendo su inflamación y fragilidad.

 

 

También, podemos encontrar medicamentos que facilitan la evacuación y eviten así el estreñimiento. Incluso, si fuera necesario, su médico puede administrar analgésicos para combatir esta dolencia.

Por último, realizar ejercicio físico de forma frecuente proporciona grandes beneficios en pacientes con diabetes tipo 2, contribuyendo a estimular los movimientos intestinales.

 

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